Mantenimiento de cargadores eléctricos para empresa: guía completa 2026
Todo sobre el mantenimiento de cargadores eléctricos en empresas: revisiones obligatorias, vida útil, problemas frecuentes, costes y contratos de mantenimiento.
Un cargador eléctrico instalado en una empresa es una instalación eléctrica como cualquier otra: necesita mantenimiento periódico, revisiones obligatorias y atención cuando algo falla. La diferencia es que muchas empresas no lo tratan como tal hasta que tienen un problema.
Esta guía explica qué mantenimiento necesita realmente un cargador eléctrico de empresa, quién puede hacerlo, cuánto cuesta y cómo estructurar un plan de mantenimiento que garantice la disponibilidad de los puntos de carga en todo momento.
Lo que el mantenimiento de un cargador implica legalmente
Los cargadores eléctricos para vehículos eléctricos instalados en empresas son instalaciones eléctricas de baja tensión sujetas al Reglamento Electrotécnico de Baja Tensión (RD 842/2002) y a la ITC-BT-52, que regula específicamente las instalaciones de recarga de vehículos eléctricos.
Esto significa que:
1. La instalación debe estar legalizada: El Boletín de Instalación Eléctrica (certificado de instalación firmado por el instalador habilitado) debe constar en los registros del organismo competente de la comunidad autónoma. Sin este documento, la instalación no es legal aunque funcione.
2. Las inspecciones periódicas son obligatorias: Según el artículo 20 del REBT y la ITC-BT-05, las instalaciones eléctricas de las empresas deben inspeccionarse periódicamente por un Organismo de Control Autorizado (OCA). La frecuencia varía según la potencia instalada:
- Primera categoría (hasta 100 kW): cada 5 años
- Segunda categoría (100 kW a 1 MW): cada 2 años
- Tercera categoría (más de 1 MW): cada año
3. Solo instaladores habilitados pueden intervenir: Cualquier intervención en la instalación (reparación, ampliación, sustitución de componentes) debe realizarla un instalador eléctrico con carné habilitado para instalaciones de baja tensión (BT) y, para infraestructura de carga, con la habilitación específica correspondiente.
Qué incluye el mantenimiento preventivo de un cargador
El mantenimiento preventivo tiene como objetivo detectar y corregir los problemas antes de que se conviertan en averías. Para un cargador eléctrico de empresa, las revisiones anuales deben incluir:
Inspección visual y física
Cable y conector: El cable es el componente más expuesto al desgaste. Los dobleces repetidos, los enganches accidentales, el peso propio del cable en cargadores donde cuelga libre y los cambios de temperatura lo degradan con el tiempo. El instalador debe verificar:
- Integridad de la funda exterior (sin grietas ni abrasiones profundas)
- Estado de los contactos del conector (sin signos de arco eléctrico, oxidación o deformación)
- Funcionamiento del mecanismo de bloqueo del conector (que enganche y desenganche correctamente)
- Ausencia de calentamientos anómalos en la zona de conexión al cargador
Carcasa y fijaciones:
- Ausencia de golpes o deformaciones que comprometan la IP del equipo
- Fijaciones al muro o pedestal en buen estado (sin aflojamientos)
- Junta de la tapa frontal (si es exterior, que mantenga la estanqueidad)
Señalización e iluminación:
- Estado de los LEDs indicadores y pantalla (si aplica)
- Legibilidad de las instrucciones y etiquetas de seguridad
Verificación eléctrica
Diferencial de tipo B o F: Los cargadores modernos generan componentes de corriente continua que pueden cegar los diferenciales de tipo AC convencionales. La normativa exige diferenciales de tipo B o F en circuitos de carga de VE. El instalador debe verificar que el diferencial funciona correctamente con el botón de test incorporado y que no ha perdido sensibilidad.
Tierra de protección: Medición de la resistencia de tierra para verificar que está dentro de los valores admisibles (generalmente menos de 10 Ω en instalaciones convencionales).
Conductores de alimentación: Verificación visual del estado del cableado de alimentación, conexiones en bornes y ausencia de calentamientos anómalos (termografía en instalaciones de más de 10 puntos).
Protecciones eléctricas: Verificación del estado del magnetotérmico y el diferencial. Test de disparo con equipo de prueba.
Actualización de firmware y verificación de comunicaciones
Los cargadores modernos son dispositivos conectados que reciben actualizaciones de firmware del fabricante. Las actualizaciones pueden incluir:
- Correcciones de seguridad
- Mejoras en la gestión de carga
- Compatibilidad con nuevos modelos de vehículo
- Corrección de bugs en la gestión OCPP
El instalador debe verificar que el cargador está en la última versión de firmware y actualizar si es necesario. Si el cargador está integrado en un sistema OCPP, también debe verificar la conectividad con el servidor de gestión.
Verificación del sistema de identificación (RFID): Si los cargadores usan tarjetas RFID para identificación de usuario, se deben probar varios ciclos de identificación y verificar que los registros de sesión se guardan correctamente en el backend.
Mantenimiento correctivo: los problemas más frecuentes
1. Cable deteriorado o conector dañado
Es la avería más frecuente, especialmente en instalaciones de uso intensivo o en entornos donde el cable se tira al suelo con descuido. Los síntomas son error de comunicación al conectar el coche, calentamiento del conector durante la carga o carga que se interrumpe inesperadamente.
Solución: Sustitución del cable y conector. El coste varía según el modelo del cargador:
- Cable de repuesto wallbox 7-22 kW: 80-250 €
- Mano de obra: 60-120 €
- Tiempo de parada: 2-4 horas
Prevención: Instalar soportes de cable adecuados para que no se acumule en el suelo, educar a los usuarios sobre cómo desenganchar correctamente el conector (tirando del conector, no del cable).
2. Fallos de conectividad (WiFi o SIM)
Los cargadores conectados pueden perder la comunicación con el servidor de gestión por fallos de WiFi, cambios en la configuración de red de la empresa o caducidad de la SIM en cargadores con conectividad celular.
Síntoma: El cargador funciona localmente (acepta RFID y carga) pero no registra sesiones en el backend ni responde a comandos remotos.
Solución: Reconfiguración de la red WiFi o renovación de la SIM. En muchos casos el propio instalador o el fabricante pueden resolverlo de forma remota.
Prevención: En instalaciones críticas, usar cargadores con doble conectividad (WiFi + 4G) para redundancia. Revisar la cobertura de red en el aparcamiento antes de la instalación.
3. Errores en la gestión de energía (load management)
En instalaciones con varios cargadores y sistema de gestión dinámica, pueden producirse conflictos en la asignación de potencia. Los síntomas son cargas muy lentas sin explicación aparente o cargadores que no arrancan aunque haya potencia disponible.
Solución: Revisión de la configuración del sistema de load management, actualización del firmware del controlador y ajuste de parámetros.
4. Diferencial que dispara frecuentemente
Si el diferencial de un circuito de cargadores dispara con frecuencia sin causa aparente, puede deberse a corrientes de fuga en los cargadores (normales en cargadores trifásicos por la topología del circuito), a un diferencial de tipo AC que no es adecuado para cargas de VE, o a un problema real en el cargador.
Solución: Verificar que el diferencial es del tipo correcto (B o F). Si ya lo es, revisar el cargador con equipo de medida para detectar corrientes de fuga anómalas.
5. Fallos en la tarjeta electrónica
Menos frecuente pero más grave. Los componentes electrónicos de control pueden fallar por sobretensiones en la red, golpes o simplemente por vida útil superada. Los síntomas son un cargador que no enciende, que muestra errores permanentes o que no comunica con el coche.
Solución: Diagnóstico por el instalador. Si está en garantía, gestión con el fabricante. Si no, presupuesto de reparación vs coste de sustitución. En muchos casos, sustituir el cargador completo sale más económico que reparar la electrónica fuera de garantía.
Costes de mantenimiento: lo que debes presupuestar
Mantenimiento preventivo anual
| Tipo de instalación | Coste por punto/año |
|---|---|
| 1-4 cargadores (visita bajo demanda) | 150-300 € |
| 5-15 cargadores (contrato anual) | 100-180 € |
| 16+ cargadores (contrato de volumen) | 70-120 € |
| Cargadores DC rápidos (50+ kW) | 300-600 € |
Intervenciones correctivas habituales
| Intervención | Coste estimado |
|---|---|
| Sustitución de cable y conector (wallbox) | 150-400 € |
| Sustitución de diferencial | 80-200 € |
| Reconfiguración de red / firmware | 60-150 € |
| Sustitución de cargador completo (garantía vencida) | 400-1.200 € |
| Reparación tarjeta electrónica | 150-350 € |
Contratos de mantenimiento: ¿qué incluyen y qué no?
Un contrato de mantenimiento con el instalador o con el fabricante del cargador puede estructurarse de varias formas:
Contrato de mantenimiento preventivo: Cubre las visitas de revisión anual (o semestral en instalaciones intensivas). No cubre reparaciones. Precio: 80-150 €/punto/año.
Contrato todo incluido (preventivo + correctivo): Cubre las revisiones periódicas y las reparaciones, con tiempos de respuesta garantizados (generalmente 24-48 horas hábiles). No suele cubrir el cable y conector si el daño es por mal uso. Precio: 150-350 €/punto/año.
SLA de disponibilidad: Algunos contratos incluyen un porcentaje mínimo de disponibilidad de los cargadores (ej: 97%) con penalizaciones para el instalador si no se cumple. Útil en instalaciones críticas (flotas de servicio, hospitales).
Garantías del fabricante: qué cubren realmente
La garantía estándar de los principales fabricantes de wallbox y cargadores para empresa:
- Wallbox: 2 años en defectos de fabricación
- ABB: 2 años estándar, 3 años con extensión
- Schneider Electric: 2 años
- Keba: 2 años con extensión a 3 disponible
- V2C: 2 años
- Fronius Wattpilot: 2 años
Qué cubre la garantía: defectos de fabricación en componentes electrónicos y mecánicos del cuerpo del cargador.
Qué NO cubre la garantía: daños por instalación incorrecta, daños por uso inadecuado (desenganche del cable por tirón brusco), daños por vandalismo, deterioro del cable y conector por uso normal intensivo, daños por sobretensiones de la red no causadas por el fabricante.
Consejo práctico: Si un cargador falla dentro del periodo de garantía y el fabricante o importador no responde con agilidad, puedes apoyarte en la Ley de Garantías de Productos (Real Decreto Legislativo 1/2007) para exigir reparación o sustitución dentro del plazo legal.
Plan de mantenimiento recomendado para empresas
Para instalaciones de 1-4 cargadores:
- Revisión visual mensual por personal interno (sin intervención eléctrica): verificar estado del cable, ausencia de daños en la carcasa, funcionamiento de los indicadores luminosos
- Revisión técnica anual por instalador habilitado: 1 visita, 2-4 horas, con verificación eléctrica completa y actualización de firmware
- Inspección OCA cada 5 años (obligatoria)
Para instalaciones de 5-20 cargadores:
- Revisión visual mensual por personal interno
- Contrato de mantenimiento anual con el instalador (preventivo + atención correctiva con SLA de 48 horas)
- Monitorización remota a través de la plataforma de gestión del cargador (alertas automáticas de errores)
- Inspección OCA según categoría de la instalación
Para instalaciones de 20+ cargadores o instalaciones críticas (hospitales, flotas de servicio):
- Contrato de mantenimiento todo incluido con SLA de 24 horas o menos
- Monitorización 24/7 con alertas en tiempo real
- Stock de repuestos críticos (cables, conectores, diferenciales) en el propio centro para minimizar tiempos de parada
- Inspección OCA según categoría
El mantenimiento de los cargadores eléctricos es una parte del coste total de propiedad que muchas empresas no consideran al hacer los números. Con un mantenimiento adecuado, un cargador de empresa puede durar 10-15 años con disponibilidad cercana al 100%. Sin él, los problemas llegan antes y cuestan más.
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Preguntas frecuentes
¿Cada cuánto tiempo hay que revisar un cargador eléctrico de empresa?
Como instalación eléctrica regulada por el REBT, los cargadores en empresas deben someterse a una inspección periódica oficial cada 5 años si son de primera categoría (potencia instalada inferior a 100 kW) o cada 2 años si son de segunda categoría (100 kW a 1 MW). Adicionalmente, es recomendable una revisión anual de mantenimiento preventivo por parte del instalador habilitado: comprobación visual del cable y conector, test del diferencial, actualización de firmware y verificación del sistema de comunicaciones.
¿Quién puede hacer el mantenimiento de un cargador eléctrico de empresa?
Solo instaladores eléctricos habilitados según el Reglamento Electrotécnico de Baja Tensión (REBT). En el caso de instalaciones de recarga de VE, deben tener además la habilitación específica para infraestructura de recarga. No es una tarea que pueda realizar el personal técnico interno de la empresa sin dicha habilitación, ni el fabricante del coche. Las actualizaciones de firmware del cargador sí pueden realizarlas algunos fabricantes de forma remota, pero las intervenciones físicas requieren instalador habilitado.
¿Cuánto cuesta el mantenimiento anual de un cargador eléctrico de empresa?
El coste del mantenimiento preventivo anual por punto de carga varía entre 80 y 300 € dependiendo del tipo de cargador, la distancia del instalador y si se incluye en un contrato de mantenimiento o se contrata bajo demanda. Los contratos de mantenimiento para instalaciones de más de 5 cargadores suelen negociarse con descuento y pueden situar el coste en 100-180 €/punto/año incluyendo mano de obra y desplazamiento. Las reparaciones correctivas (sustitución de cable, conector o tarjeta electrónica) se facturan aparte.
¿Cuánto dura un cargador eléctrico de empresa?
La vida útil de un wallbox o cargador AC de empresa bien mantenido es de 8 a 15 años. Los cargadores DC rápidos tienen una vida útil algo menor por la mayor carga térmica y el desgaste de los componentes electrónicos de potencia: 6-12 años en uso intensivo. La obsolescencia tecnológica (actualizaciones de protocolo, nuevos conectores, nuevas normativas) puede hacer que sea conveniente renovar antes de que el equipo deje de funcionar físicamente.
¿Qué cubre la garantía del fabricante de un cargador?
La garantía estándar de la mayoría de fabricantes de wallbox y cargadores para empresa es de 2 años (garantía legal mínima en Europa). Algunos fabricantes ofrecen garantías extendidas de 3 a 5 años a través de programas de extensión de garantía de pago. La garantía cubre los defectos de fabricación en componentes electrónicos, pero no cubre: daños por mal uso, daños causados por instalación incorrecta, daños por golpes o vandalismo, deterioro normal del cable por uso intensivo, o fallos causados por problemas en la red eléctrica (sobretensiones). El cable y el conector raramente están cubiertos más allá del primer año.
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